Los vínculos entre la biodiversidad, el cambio climático y el género son reales e innegables. En muchos lugares de América Latina y el Caribe, los medios de vida de las mujeres y las niñas dependen en gran medida de los recursos naturales. Mantienen una relación con la naturaleza distinta a la de los hombres, en la que se observan roles, conocimientos, dependencias y aportes diferenciados a la conservación y la gestión sostenible.
Además, existe una interrelación causal entre la desigualdad de género y la degradación ambiental, en la que la pérdida de biodiversidad y de ecosistemas, así como el cambio climático, tienden a exacerbar las desigualdades de género existentes. Los impactos negativos de estos fenómenos afectan en mayor medida a las mujeres, colocándolas —junto con las niñas— en una situación de vulnerabilidad, al incidir negativamente en sus medios de vida, sus activos y su salud.